Kendo

El kendo o esgrima japonesa surgió a partir de la evolución natural de las técnicas del uso del sable. Al igual que la esgrima occidental no apareció de pronto ni fue desarrollada por una o varias personas en particular, sino que, a lo largo del tiempo, se fue perfilando a partir de experiencias en combate.

Las diferencias entre el kendo y la esgrima son importantes. En Occidente, las armas (espada, florete o sable) se sujetan con una sola mano y el cuerpo se coloca en posición ladeada para presentar el menor blanco posible al adversario. A diferencia de Occidente, en el kendo se sujeta el sable con las dos manos y la posición de los combatientes es frontal, teniendo los golpes de punta un papel secundario. Se trata de dar el menor número de golpes posible, ser capaz de acabar con el adversario con un solo movimiento rápido, preciso y definitivo.

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